Hola eudaimonía

20:41

¿Qué es la felicidad? ¿Soy feliz? ¿Se puede ser feliz? son algunas interrogantes que tarde o temprano aparecen en la vida pero que aparentemente son de difícil respuesta.



Muchas veces en la vida me han preguntado si soy feliz y siempre he respondido que sí. Cada vez que respondo me doy cuenta también que no es un tema fácil, a muchos les puede generar anticuerpos y hasta incomoda. ¿Por qué? siento que en primer lugar todos tenemos distintas concepciones sobre qué es la felicidad y eso influye totalmente a la hora de responder.

Desde pequeña aprendí que se puede ser feliz y ese aprendizaje se lo debo a mi mamá. Ella siempre nos dijo y nos hizo sentir que la felicidad se podía alcanzar pese a todo. De hecho mi hermano nació con una enfermedad crónica, grave y mortal, lo que nos hizo siempre vivir el dolor como algo diario, pero esta situación familia hacía que la gente se sorprendiera muchísimo cuando decíamos "soy feliz".

La gente está acostumbrada a que como consecuencia del dolor y los problemas exista la infelicidad. Muy por el contrario mi loca madre nos hizo pensar que no existía motivo alguno para dejar de sonreír. Es así por ejemplo como días antes de morir con mi hermano en el hospital, ambos muriendo de la risa hablábamos de este tema. Siempre me decía "flaca, hay gente a la que le molesta nuestra felicidad". Reflexionábamos sobre eso y más que molestar a veces pensábamos que el mundo nos enseña sobre los fracasos, desilusiones, que se ve hasta un poco feo que alguien sea tan feliz. 


Con la palabra felicidad dando vuelta descubrí hace unos meses la palabra "eudaimonía". ¡Tremendo descubrimiento! Digamos que todo me hizo click y sentí que tenía una palabra para explicar aquello que muchas veces la gente no entendía cuando yo decía que soy feliz. 

Eudaimonía es un término griego, concepto central de la ética Aristotélica, que se traduce como felicidad o bienestar, pero que más bien se refiere a la importancia de armonizar la vida a través del alma y el espíritu. Es decir, una satisfacción con lo que vives y eres, una especie de cumplimiento personal pero que no está exento de malos momentos. 

Con esta palabra podemos dejar de imaginar que estamos apuntando a una existencia libre del dolor, o que la felicidad solo se alcanza en la perfección. Al hablar de eudaimonía estamos tratando de hacerle justicia a nuestro potencial humano, potencial que nos permite superar cualquier dificultad y trascender en el otro.

La palabra nos anima a confiar en que muchos de los proyectos más valiosos de la vida pasarán por momentos poco felices y sin embargo, valdrán la pena perseguirlos. Valdrá la pena el llanto por muy cliché que suene. 


Yo siempre entendí la felicidad como la eudaimonía. Para mi ser feliz no es perfección, para mí la felicidad es sentirme satisfecha con lo que he vivido y soy, no porque todo lo que haya sucedido en mi vida son cosas buenas, sino porque incluso en lo malo descubrí el potencial humano. 

Perdón lo autoreferente pero siempre me preguntan ¿eres feliz? porque para quienes me conoces les parece hasta milagroso que yo sonría debido a las distintas situaciones que me ha tocado vivir. Pero cuando me lo preguntan siempre pienso en mi pareja, en mi hermano, en mi mamá. No tengo motivo alguno para no ser feliz... he llorado, he gritado, me he caído y cometo errores todos los días, pero tengo más de lo que muchos tienen, el solo hecho de respirar me hace profundamente afortunada.

No pretendo que ustedes anden saltando por el mundo felices, pero quizás al conocer esta palabra les den ganas de investigar más y les sea de utilidad como lo ha sido para mí. 

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