La casa que Jack construyó: sin límites

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El polémico Lars von Trier estrenó esta semana "La casa que Jack construyó". Película que ha llevado al amor y al odio tal como su director.


"La casa que Jack construyó" es como mínimo interesante, morbosa, intrigante, loca, desenfrenada, irritante, pulcra, grotesca, caprichosa, artística, nihilista y narcisista. Independiente de las diferencias de opinión con el cineasta danés o las visiones sobre sus anteriores películas, ésta sin duda es memorable. Con esto no digo que es perfecta, pero es un largometraje que posee tantos elementos de impacto que la hacen una pieza inolvidable para la historia del cine. 

La película cuenta la historia de Jack (Matt Dillon) un asesino en serie que le describe a su interlocutor Verge (Bruno Ganz) cinco "incidentes" que marcaron su vida entre momentos de suspenso y drama, pero siempre con una dosis de violencia. Incidentes que suceden en paralelo con la obsesión por la construcción de su casa.

El cómo cuenta estos incidentes Jack y el cómo son tratados desde la dirección hace que el impacto, el asco y la admiración se mezclen desde el primer minuto. Un montaje distinto, donde a ratos se visualiza como una película "normal", con excelentes planos y que de repente aparecen fotografías, películas antiguas, animaciones, etc. Una mezcla que en el inicio puede ser un golpe violento visualmente, pero que gracias al montaje funciona de manera perfecta para dar ratos de tranquilidad (confusión e intriga) a un cine gore imparable.


Otro aspecto rescatable es la fotografía y la dirección de arte, que en este caso incluso se mezclan con la misma temática de la película donde el concepto de arte de Jack es utilizado como justificación y explicación a sus atrocidades. La fotografía en momentos es tan perfecta y preciosa que me hizo hasta sentir culpable por encontrar belleza en imágenes tan terribles, pero debo asumirlo. Mostrar lo peor de una manera preciosa es un elemento trascendental en esta película. 

La crítica a Lars sobre su trato a la mujer en los films viene desde hace un buen tiempo y en esta ocasión se vuelve a repetir esta visión de la mujer desde la idiotez y la violencia, ya que a pesar de matar también a hombres, todos sus episodios tienen relación con lo femenino. Se ve a un Jack machista y misógino.

Pero quizás lo que más ronda en mi cabeza es la conexión que causó en mí la película con el libro La Divina Comedia. Vínculo que es más bien literal con la presencia de Verge (y otras intertextualidades) que es la representación de Virgilio en el poema de Dante, quien es su guía entre el purgatorio y el infierno, lo cual en esta cinta es similar, pero más bien es el guía en el infierno. Un infierno que se ve más en su vida que en su paso al inframundo. 


Al salir de la sala sentía como pudor o culpa de decir que si me gustó la película, pero es la verdad. Pese a toda la violencia y a escenas que me hicieron cerrar un ojo, la cinta es para mi una apuesta muy muy intrigante y que incomoda a la audiencia y también a todo el mundo del cine. 

Lo que si dejo claro es que a pesar de recomendarla creo que no es una película apta para todos. Si te dan cosa los asesinatos o cuesta ver sangre, no te acerques a la sala del cine porque "La casa que Jack construyó" va mucho más allá. 

Como dirían por ahí Lars von Trier es un demonio cuya obra no es más que la expresión pública de sus perversiones más profundas. 

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